Empezamos esta estupenda receta poniendo el caldo a hervir en una cacerola a media potencia. En el momento que empiece a burbujear agregaremos un poco de sal y azafrán al gusto, removiendo bien para que se mezclen los ingredientes. Cuando esté ya muy caliente, apagamos el fuego y lo dejamos para después.
Procedemos a picar bien las cebollas, lavándolas previamente para que no nos lloren tanto los ojos, y los dientes de ajo. También vamos a trocear bien las costillas, o al comprarlas pedir al carnicero que te las de ya troceadas, y echamos todo a una sartén con un buen chorro de aceite. Remover bien para que se rehogue todo y dejar que las costillas se vayan dorando bien.
En el momento que las costillas estén bien doraditas, tras haberle dado varias vueltas para que se hagan igual por ambos lados, y que la cebolla esté bien transparente, vamos a agregar la cucharada de pimentón. Remover un poco para que los ingredientes absorban el pimentón y dejamos cocer por unos tres minutos.
Ponemos el horno a calentar a 180º C y así estará ya caliente para cuando lo necesitemos.
Agregamos el arroz a la sartén y de nuevo dejar que se fría un poco bien. Tardará cosa de unos 10 minutos o así. Si queréis que el plato lleve también garbanzos, tenéis que agregarlos ahora junto con el arroz.
Cogemos una fuente, o bandeja, que sea apta para cocinar en hornos. En primer lugar agregamos todo lo que tenemos en la sartén a la bandeja, repartimos bien. Vertemos el caldo hasta que cubra más o menos el arroz, remover bien para que el arroz quedé bien bañado por el caldo. Comprobamos el punto de sal, para ver si es necesario echar más o no.
Ya claro, lo metemos en el horno para que se haga por unos 15 minutos.